lunes, 25 de mayo de 2020

¿Para qué sirve realmente un sociólogo según Bauman?


¿Para qué sirve realmente un sociólogo según Bauman?

Brenda Paola Barragán Regalado
25 de mayo del 2020

No lo pienso repetir todo como un dogma aunque este hombre me agrade, los postulados que en este libro se enuncian son atractivos para el oído de una estudiante de la actualidad, y vienen de un señor muerto.

Una persona que vivió una sociología antigua pero no muy diferente a la mía y como él lo dice, una sociología retrograda que falta a uno de sus primeros principios que es el de la versatilidad, la flexibilidad y la constante evolución que debe sufrir para poder seguirle la pista a su objeto gigante de estudio que es la sociedad.

Entonces, una sociología retrograda en sus postulados, que repite como dogma los preceptos del pasado, adoctrina para la reproducción y no para la creación, busca una legitimación que le otorgue prestigio y un buen salario a sus obreros (nosotros), que escribe para ser leído entre ellos mismos ignorando su público real que son las personas mundanas como tú y como yo, gente que vive en sociedad, gente que aborda las problemáticas que se supone estudias. Gente que hoy día no sabe que es la sociología.

Porque es verdad, cuando conocí la carrera y entré fue la primera vez que escuchaba de la sociología y no vivía en bajo una roca. La pregunta más fastidiosa desde que llegué aquí se volvió ¿qué estás estudiando? Seguido de un ¿y eso qué es? Por ahí del 2017 no me daba cuenta de las magnitudes del problema, que muchos desconocieran (incluyéndome) la profesión es un claro ejemplo de que se está haciendo mal.

Mis compañeros y yo hemos dedicado en más de una ocasión el tema de la exclusión en la práctica de la escritura de la sociología condenada bajo tantos tecnicismos que en ocasiones nos cuesta trabajo descifrar, y eso que somos estudiantes de la materia, que decir de las personas allá afuera que no conocen el tema pero que necesitan conocerlo.

Debemos escribir para ellos, sino no tiene caso que nos quedemos en la academia. Y que la sociología sea critica no es una condición que puede o no contener dice Bauman, inherente a la sociología es la cualidad de crítica, de lo contrario no es sociología y no podría estar más de acuerdo pero en ese entendido existen muchos sociólogos y sociólogas que han hecho mal el oficio y ¿cómo se lo vamos a decir sin sonar prepotentes? No tenemos la verdad absoluta al final de cuentas.

Yo decido hacer crítica y escribir, Bauman invita a no permitir que las metodologías cuadradas definan nuestro trabajo, no permitir a la academia estropearnos pero claro que el habla desde la postura de un hombre que no requiere financiamiento para escribir. Estoy de acuerdo, no digo que lo que dice está mal, solo digo que no se nos puede juzgar por tener que encuadrar en un perfil mediocre para que se nos pague, parte de los problemas de la sociedad liquida como el la llama es que los problemas sociales ahora son individuales y se resuelven de esa forma.

Por lo que un sociólogo de cualquier nivel necesita comer para seguir escribiendo, ver por sus intereses para poder buscar hacer algo por los demás a través de su trabajo (si al final es posible) los ideales del sociólogo de aportar a la conformación de un mundo mejor son un sueño dorado. Si hiciéramos un juramento tipo el que hacen los médicos al graduarse de ética y deber entonces creo que no ejerceríamos muchas veces.

Bauman hace mención nuevamente de la característica o rasgo de la sociología que para todos está presente, es una ciencia que cae mal, que incomoda, que no le gusta a las personas porque busca explicar porque todo lo que piensa, en lo que cree está mal formulado, es cuestionable o no tendría que ser así. No puedes hacer sentir a la gente avergonzada de vivir en la ignorancia o en un error. No puedes ser tan arrogante para decirles como pensar y que hacer, sin embargo ¿de qué otro modo vas a aportar al cambio? Busca las herramientas que te permitan ser sincero y no dudes en decir la verdad sustentada siempre que sea positivo.

Me gusta su definición de modernidad liquida porque ya me lo había planteado antes de conocerlo o comenzar mi viaje en las ciencias sociales, pero mi planteamiento era más poético y romantizado, “vivimos en una sociedad donde el cambio es lo único que permanece y la incertidumbre es la única certeza” que tan acertado está que yo lo tenía en mente antes de poder desarrollar un sentimiento de análisis social.

En su libro pude rescatar pequeñas menciones de lo que él no llamó de ese modo pero según mi cuadro de referencia son las representaciones sociales, aquellos esquemas cognitivos que nos permiten relacionar objetos desconocidos con características familiares para poder ser abordados y comprendidos según aquello que se conoce.

También pedazos de la teoría de acción comunicativa de Habermas que busca la idealización del proceso de comunicación donde el dialogo y la búsqueda de la verdad sea lo verdaderamente relevante, donde la lucha de egos no exista.
Todo aquello para llegar a la prosperidad de la sociedad porque es lo que un sociólogo debe buscar y mientras no salga al mundo exterior a compartir el conocimiento esto no se va a dar.

Sal a la calle, habla con la gente, conecta con aquello que te aborda, ayuda a transformar los marcos de referencia en que la gente se mueve sin pensar en ello. Exhórtalos a la reflexión de su realidad pero no te creas súper héroe, ser sociólogo es ser humilde, no lo olvides.

Referencias:
Bauman, Z. (2014). Para qué sirve realmente un sociólogo. España: Paidós

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