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miércoles, 27 de mayo de 2020

La bicicleta verde


Wadjda (en árabe وجدة‎‎), titulada “La bicicleta verde” en España, es una película dramática saudí de 2012, escrita y dirigida por Haifaa al-Mansour. Fue el primer largometraje filmado enteramente en Arabia Saudita y el primer largometraje realizado por una directora saudita.

Wadjda es una película sobre una niña que desea comprar una bicicleta verde. Aunque la trama suena simple, la profundidad de la historia es lo que le da una gran vida. En la cultura saudita las mujeres tienen muy poca o ninguna voz en la sociedad y esto está totalmente representado en esta película. Por ejemplo vemos que el padre de Wadjda deja a su madre por otra esposa porque la madre ya no puede tener hijos. Se muestra la cultura en una escena impactante donde Wadjda coloca su nombre en el árbol genealógico de su padre pero, su nombre se elimina ya que solo los hombres pueden tener sus nombres en el árbol.

Que Wadjda desee una bicicleta tiene un gran significado, ya que una niña que posee una bicicleta no es culturalmente aceptable. Lo que se muestra clara y simplemente es que la cultura opresiva contra las mujeres en Arabia Saudita crea dos cosas, primero, que las mujeres crean que no están hechas para tener sueños, sino que están hechas solo para tener hijos varones para sus esposos y mantener un hogar limpio. No deben ser vistas ni escuchadas en público y deben hacer lo que sus esposos quieran. Nada más. La necesidad de expresarse y soñar con cosas que otras no se atreverían por temor a no ser aceptadas en una sociedad dominada por hombres, Wadjda representa eso. En segundo lugar, esta cultura impulsada por los hombres crea mujeres que buscan continuar esta forma de vida tal como creen en ella.

Vemos muy poco del mundo fuera de las rutas de la casa y la escuela de Wadjda, por lo tanto, cuando la madre le da la bicicleta verde a su hija y se dirige al borde de la carretera principal, se entiende que la niña ahora puede ver la posibilidad de un mundo más grande y también que hay más para soñar, ya que su bicicleta contrasta con la amplitud de los autos en la carretera.

LA BICICLETA VERDE


Conductas Construidas V.S. Deseos Reales

Osmar Alejandro Ruelas Jara

Si abordamos esta película desde el tema de la cultura y la forma en que estos temas son estudiados, es muy interesante ver la situación desde dentro de la problemática, es decir, cuando podemos observar una problemática a partir de quien la sufre y como esta persona va lidiando con eso en su vida diaria (lamentablemente la investigación no ha llegado a ese punto, pero porque lo investigadores no se quieren investigar a sí mismos).

Los temas que involucran a la cultura patriarcal y a las mujeres me parecen, en primera instancia, muy controversiales, pues es algo que es tan hablado y que está en todos lados y que hay tanta variedad de posturas y críticas que, personalmente, nunca he sabido bien como o en que posicionarme. Con lo que sí puedo posicionarme con esta película, es en el absurdo en el que muchas veces hemos caído como humanidad al prohibirnos de hacer ciertas cosas (o hasta de pensarlas) o por el otro lado de incentivarnos a hacer ciertas prácticas por creer que es lo correcto.

Digo esto sin el afán de menospreciar la cultura de medio oriente, lo digo por señalar como es que, independientemente de la cultura, religión, posición política o demás, actuamos en base a lo que sentimos que debe de ser, al menos en un principio, pero cuando empiezan las inconsistencias entre lo que quiero y lo que debo, es donde yo creo que debería entrar el psicoanálisis para entender esos deseos y darle complejidad más al tema, sino seguiremos reduciéndolo a una polaridad en la que, por un lado, las mujeres no deben montar bicicleta, y en la otra, deben montar bicicleta.    


jueves, 30 de abril de 2020

Bicicleta verde







Bicicleta verde

Wadjda nos invita a ver el mundo con sus ojos. Desde un conocimiento de su cuerpo como utilitario a sus obligaciones maritales, culturales;  cubriendo su cuerpo en función a no hacerlo visible e incite al ojo masculino, o a crítica de quienes más. Misma que lleva su vida con grandes represiones corpóreas, con una tajante dictadura de cómo ser mujer; sin cantar, sin bailar, sin poder tener una opción de movilidad individual, sin ser miradas como rebeldes indeseables o negando su cultura. No solo siendo una mujer casada, sino desde niñas… Desde la infancia existe esta negación de su ser imposibilitante para ser mujer. La bicicleta verde como símbolo de resistencia, aprendiendo la desobediencia para lograr andar sobre una opción de movilidad que, no solo a Wadjda en Arabia Saudita se le ha negado, sino también acá a nosotras. Enhorabuena, siglo XXI,  haciéndonos de un mundo sobre ruedas para nosotras.
 Reconstruyéndonos como mujeres.

domingo, 29 de marzo de 2020

La bicicleta verde: resistencia

Me pone terriblemente triste el pensar que a pesar de las desigualdades y violencias que vivo a diario por el hecho de ser mujer, puedo considerar que tengo privilegios. Cada día decido –dentro de los límites sociales– cómo vestirme, cómo hablar, por dónde ir, qué estudiar, aunque dentro de la rutina tenga incertidumbre si regresaré viva a mi casa. Sin embargo, si este escenario suena triste, sé que en otras regiones del mundo viven otras pesadillas.
            El filme de Wadjda nos enseña un pedacito de la realidad que viven a diario las mujeres de oriente: reprimidas, ocultando su rostro, violentadas y sin voz por una simple razón, nacer mujer. A lo largo de la película las imágenes si bien no son crudas y crueles, vislumbran el infierno cotidiano.
            El personaje de Wadjda es una señal de resistencia y rebelión dentro de un sistema que te oprime. A pesar de ser una niña de tan solo 10 años, busca formas de seguir lo que piensa, de animar a su madre, de querer montar una bicicleta sin que se lo impidan por ser niña. En todo momento muestra valentía en pequeños actos que la llevaron a conseguir un pequeño sueño que no fue nada fácil.
            Si bien estas palabras suenan bonitas y esperanzadoras, a veces, la realidad está lejos de serlo, sin embargo, siempre hay luces en el camino para no dejar de resistir, para conseguir que cada una de las mujeres en el mundo puedan desde montar una bicicleta, hasta poder vivir sin miedo a ser violentadas o matadas. Las realidades de cada una son complejas y diferentes, pero nos une algo, la lucha, el sueño de ser liberadas de lo que nos oprime. Jamás dejemos de soñar y resistir.