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miércoles, 18 de marzo de 2020

La imaginación sociológica

Carolina Ojeda Aldrete
“La imaginación sociológica nos permite captar la historia y la biografía, y la relación entre ambas dentro de su sociedad. Esa es su tarea y promesa” (p. 25 y 26)

Volver a leer este texto de Wright Mills es cuestionarme acerca de mi formación académica como socióloga. Recuerdo que en primer semestre la profesora Caty nos dejó leer un capítulo; si bien no fue todo el libro, mi curiosidad me llevó a querer hacerlo, sin embargo algunas ideas –la mayoría– no me quedaban claras, así que no lo terminé.
            Volver a leerlo hace que persista una duda en mi mente: ¿he logrado ver lo que está a mi alrededor desde una imaginación sociológica? Muy modestamente diría que sí, que lograr poder ver el entorno de tal manera ha cambiado mi vida, de buenas y malas maneras. Desarrollar esta cualidad no ha sido fácil, la mayor parte del tiempo quieres aferrarte a tus antiguas visiones del mundo, porque entender lo que acontece puede causar hasta depresión.
            Sin embargo, después de afrontar la realidad puedes explicarle a otros qué ocurre en el mundo, eso es una pequeña recompensa de liberación. Pero, todavía nos enfrentamos a más problemas porque, como lo explica Mills, no asociamos lo que ocurre en nuestra vida cotidiana con lo que acontece a nivel social. ¿Cómo mostrarles a otros algo de lo que ni siquiera son conscientes? Otro problema a enfrentar.
            Mills argumenta que algo es fundamental en la vida humana: ser conscientes de dónde estamos situados, saber que estamos condicionados según nuestro contexto para poder visualizarnos en esta historia de contradicciones que nos forma, así lograremos comprender realidad y circunstancias ubicándonos en nuestra época.
            El autor describe detalladamente parámetros para analizar la sociedad desde una perspectiva sociológica, además de una explicación amplia sobre la investigación social, en la cual rescato la posición que le brinda al sociólogo, pues su experiencia cuenta dentro de su trabajo lo cual permite auto reflexionar. Mills señala que no tenemos que ser tan rígidos, o encuadremos en conceptos disociativos en una teoría dentro de la realidad. Jamás se aisla al sujeto de la investigación.
            Finalmente, en el sentido teórico y que puede ayudar a guiar investigaciones propias, al distinguir los problemas públicos en la estructura social (que trascienden la vida y el entorno del individuo) se puede delimitar lo que es una  problemática social: acontecimientos que afecten a gran parte de la población y suponga una crisis institucional o en la estructura social. Es importante tenerlo presente para poder crear contenidos que aporten a las problemáticas y no simples textos llenos de palabras banales. 

sábado, 5 de diciembre de 2015

lecturas iniciales



Lecturas iniciales

Tanto Gusfield, Sears y Cainrs, y Mills, proponen, una teoría sociológica real y no ingenua. 

Mills expone como debe ser un sociólogo, lo cual es sencillamente, tener una perspectiva multidisciplinar, puesto que varias son las disciplinas que aportan algo a la sociología, como la historia, la cultura, la economía, la política, la antropología, la geografía, etc. toda perspectiva que nos permita ampliar nuestra visión del mundo y de sus fenómenos sociales. Un profe me dijo una vez que la sociología era como la Espada del Augurio de Leon-o de los thundercats, respecto a que permite ver más allá de lo evidente, y esa es la imaginación sociológica. Ser capaz de ver los hilos que mueven a la gente, las relaciones, las motivaciones, los miedos infundados, los sistemas y dispositivos que regulan la vida social, etc.

Sears y Cainrs, hablan de la teoría formal contra la teorización cotidiana, hablan del rigor que debe tener toda investigación si se desea la seriedad y legitimidad que aporta la objetividad. Y se apoyan en cinco características de la teoría formal:

1.       Rigor lógico
2.       Rigor empírico
3.       Rigor conceptual
4.       Formar preguntas de segundo orden
5.       Relacionar la teoría con otros cuerpos de conocimiento (conceptos)

Y Gusfield, propone no dar por sentado todas las demás variables que pueden incidir en un fenómeno determinado, y usa por ejemplo, el conductor ebrio, el cual puede provocar un accidente, y puede ser posible, pero no solo el alcohol es la causa del accidente, existen otras variables, como el estado del auto, la calidad del pavimento (suelo mojado o deteriorado, etc.), la iluminación del camino, etc. Tener siempre presente todas las variables que pueden aparecer en un fenómeno, incluso las que no se aprecian a simple vista.

Lecturas iniciales

El buscarle tres pies al gato.

Las perspectivas de los autores son muy parecidas, los dos consideran que el estudio de la sociología dota a los sociólogos de unas cualidades metodológicas que no todas las personas poseen, cualidades que dan una perspectiva para poder abordar problemas desde diferentes aristas:

Dentro de lo que propone es que el sociólogo, a diferencia de los abogados, ven los problemas con un enfoque diferente.
Toma el ejemplo de conducir bajo los efectos del alcohol y todos los problemas que esto trae consigo.
Los accidentes causados por conducir en estado de ebriedad no son la única causa de los mismos, al menos para el punto de vista sociológico, podrían considerarse otros factores involucrados, como la edad del conductor, el coche que conduce, si esta cansado, entre otros.

El sociólogo toma este problema tan común en la sociedad y lo ve desde otros ángulos, los cuales son factores que reducen la visión impuesta por la sociedad de que los accidentes son causados solo por este hecho aislado.

Para Mills, otro ejemplo de la perspectiva que la sociología ofrece es el de la imaginación sociológica, donde los hombres "normales" limitan su visión del mundo a lo que es más cercano para ellos, trabajo, familia, etc.
A diferencia del sociólogo que puede comprender un escenario mas amplio para uno mismo y para los demás. Para Mills, los sociólogos son dotados de un sin fin de posibilidades de análisis para el momento en que ellos viven y para así poder ayudar a mejorar la condición de sus coetáneos.

  • Joseph Gusfield  La cultura de los problemas públicos. 
  • C. Wright Mills, La imaginación sociológica Cap. 1.


viernes, 2 de octubre de 2015

Un propietario oportunista: la movilidad en el pueblito zapopano-tapatío (comentario)

Ahora bien, en seguimiento a esta dinámica, ha llegado el turno de Luis Rodolfo Morán Quiroz, quien, a la luz de la teoría social, analiza con una imaginación sociológica (Mills) propia, una pizca de visión irónica (Gusfield) y con rigor lógico-empírico-conceptual (Sears y Cairns) las relaciones de conflicto social en las calles de Guadalajara, cuyo producto deriva de la pésima gestión urbana que ha desencadenado un conjunto de problemas de movilidad.

Para regular, coordinar y facilitar la movilidad de quienes habitan o visitan esta ciudad se necesita anticipar las políticas de movilidad adecuadas, dice Morán. Sin embargo, ¿a quién o, en su defecto, a quiénes corresponde dicha labor? Es sabido que la secretaría de movilidad, instancia encargada de “resolver” los problemas derivados de la movilidad, no ha respondido a las distintas urgencias que, debido a la mala planificación, no supo anticipar. Quizá porque carece de plan de trabajo o, en cierto modo y parafraseando a Morán, porque se trata de la propietaria de los problemas que pretende resolver. Los efectos y los daños exponen la vulnerabilidad de la población tapatía, en quienes recae el efecto de la violencia espacial.

¿Cómo hacer frente a la peligrosa inmovilidad metropolitana cuando la falta de coordinación y la violenta (des)organización del espacio urbano han sido las causantes de construir relaciones de combate y antagonismo con quienes habitan la ciudad? 
He aquí, a modo de interrogante, un primer intento por incentivar más reflexiones acerca de este tema, cuya cercanía impacta directamente en la vida de muchas personas, a fin de encontrar otras causas que ayuden a comprender y a combatir el problema.

Referencia
Morán Quiroz, Luis Rodolfo: “Un propietario oportunista: la movilidad en el pueblito zapopano-tapatío”. Fecha de publicación: 5 de agosto del 2015.


martes, 15 de septiembre de 2015

La promesa de la imaginación sociológica (notas personales)

Sed buenos artesanos. Huid de todo procedimiento rígido. Sobre todo, desarrollad y usad la imaginación sociológica. Evitad el fetichismo del método y de la técnica. Impulsar la rehabilitación del artesano intelectual sin pretensiones y esforzaos en llegar a serlo vosotros mismos. Que cada individuo sea su propio metodólogo; que cada individuo sea su propio teórico; que la teoría y el método vuelvan a ser parte del ejercicio de un oficio. Defended la primacía del estudio individual. Oponeos al ascendiente de los equipos de investigación formados por técnicos. Sed inteligencias que afrontan por sí mismas los problemas del hombre y de la sociedad.
                                                                                                                                   Charles Wright Mills

Mucho se ha dicho de La imaginación sociológica, de la genuina transformación que ha suscitado en los estudios sociológicos contemporáneos. En esta obra de 1959, Charles Wright Mills (1916-1962), sociólogo estadounidense y uno de los intelectuales más prominentes del siglo XX, propone “definir el significado de las ciencias sociales para las tareas culturales de nuestro tiempo” mediante un ejercicio de lectura de los clásicos –quienes, además, forman parte de nuestro patrimonio común–, dotando de una necesaria reformulación crítica a la sociología, tomando distancia crítica de las grandes teorías sociales imperantes en los Estados Unidos: el estructural funcionalismo y el empirismo abstracto. He aquí, a brevedad, un puñado de notas (dispersas, por cierto) con el propósito de dilucidar en la compresión del primer capítulo de esta obra.

La imaginación sociológica permite a quien la posee captar la amplitud de los escenarios históricos mediante el intrincado cruce entre vida interna y condiciones externas del mundo, dirigiendo todos sus esfuerzos sistemáticos a la comprensión de las realidades y las cuestiones de carácter público, en la medida que, como entidades sociales, somos entidades acumuladoras (y, sobre todo, atravesadas) de experiencias vividas. Estamos anclados –pero no determinados– por la complejidad de nuestros contextos. Este es el objetivo primordial del hacer sociológico. Esta es la promesa.

En consecuencia, quien ha adquirido este potencial de pensamiento tiene la capacidad no sólo de dar cuenta de sí mismo y su mundo, sino también de articular el sentido crítico de las ciencias sociales; también la capacidad de asombro ante las vicisitudes de la vida social humana y la pluralidad de los vínculos que la constituyen.

La imaginación sociológica es sensible a las intersecciones, puesto que sus características esenciales son el interés por las estructuras sociales, los problemas que se definen como públicos y las inquietudes personales. Así es que, como apunta Mills, un pensamiento de este alcance demanda una responsabilidad política e intelectual, a fin de poner de manifiesto las maneras mediante las cuales el malestar y la indiferencia social se apoderan de los individuos.

Ahora bien, al haber aclarado algunos rasgos definitorios de la imaginación sociológica, resulta útil repensar la sociología lejos de los usos burocráticos que se han hecho del conocimiento social y han producido una crisis sin un camino para salir de ella. Por tal motivo, es necesaria una ciencia social que conjugue el pensamiento abstracto con la sensibilidad interior y que acoja, a su vez, viejas astucias con nuevas modalidades de análisis, interpretando las variaciones como una nueva dirección general expuesta a los cambios.

Bibliografía

C. Wright Mills, “La imaginación sociológica” (traducción de Florentino M. Torner), FCE: México, [1959] 1979. Pp. 233-234.