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miércoles, 27 de mayo de 2020

¿Para qué sirve realmente un sociólogo?


Este libro de conversación con Zygmunt Bauman analiza la utilidad de la sociología con el objetivo de inspirar futuras conversaciones sobre la disciplina. Este libro es una caja de resonancia de las preguntas atemporales pero centrales que los teóricos y practicantes sociales deben revisar regularmente en la práctica cotidiana de la sociología. La sociología es una parte del mundo social que busca explorar y explicar. Está en constante evolución dentro de su deber de proporcionar orientación en un mundo cambiante y, como tal, generalmente se encuentra en un estado perpetuo de crisis, ya que debe defender y legitimar su existencia en todo momento.

¿Para qué sirve realmente un sociologo? es una serie de conversaciones íntimas, que minan la experiencia de más de medio siglo de Bauman en el discípulo, discusiones que retoman los tópicos de la "imaginación sociológica" y que están llenas de anécdotas interesantes y aparte del propio viaje intelectual de Bauman. Sus capítulos están estructurados en torno a cuatro preguntas centrales: ¿Qué es la sociología? ¿Por qué hacer sociología? ¿Cómo hacer sociología? y ¿Qué logra la sociología?

Las respuestas de Bauman revelan la profundidad de sus compromisos morales y la amplitud de su compromiso crítico. Sus ideas van más allá de los terrenos de la sociología propiamente dicha, atraviesan la filosofía, las ciencias sociales, el arte y la literatura, y sirven como recordatorios de que algunas de las mejores "habilidades artesanales sociológicas" pueden ocurrir fuera de los límites de una disciplina o incluso de la academia. Bauman aboga por la investigación social que se relaciona directamente con la lucha humana, lo cotidiano, lo común y lo mundano, y advierte sobre el atractivo de la metodología, que puede configurar el trabajo académico al servicio de la "razón administrativa". Según Bauman, no hay conclusiones fijas sobre la dirección futura de la sociología académica.

La breve reflexión de este libro es el tipo de pausa necesaria que todos los sociólogos debemos tomar de vez en cuando para recordarnos por qué hacemos lo que hacemos y por qué eso es importante.

¿PARA QUÉ SIRVE REALMENTE UN SOCIÓLOGO?


La academización del pensamiento crítico

Osmar Alejandro Ruelas Jara

Zygmunt Bauman fue uno de los primeros autores de los que me enamoré y que de hecho hizo que me interesara estudiar sociología. Si hubiera leído este libro en ese entonces me hubiera enamorado aún más, pero ahora que soy un ser más amargado, ya tengo muchas reservas con él, y este tema no ha sido la excepción.

Sinceramente no veo en qué sentido o por qué razón nos está hablando de algo que, a este grado de la licenciatura, no nos hayan mencionado ya en tan repetidas ocasiones y con otros (y mejores) autores; cuestionarlo todo, el sistema de creencias, la deconstrucción, etc. De hecho, que lo quiera llevar en un sentido más metodológico en un contexto académico es un tanto contradictorio y hasta cierto punto privatizante, pues si algo me enoja más que la competencia entre ciencias sociales que solo hacen que se especialicen más en sí mismas sin poder articularnos entre nosotras (y que por ello el pensamiento crítico no es algo propio ni especial de la sociología, ni siquiera porque lo aplique en lo social); es que precisamente el cuestionarse todo sea algo propio de las ciencias sociales, o de la ciencia, separando a las personas en personas común y personas de ciencia (por no separarnos en gente estúpida y gente que estudió un doctorado) y con ello separando a la ciencia o simplemente a lo crítico de las cualidades humanas, de lo que nos hace humanos.

Estoy harto de que se haga esta distinción porque de esta dependemos para que exista la sociología. 

lunes, 9 de marzo de 2020

¿Para qué sirve realmente un sociólogo?

Carolina Ojeda Aldrete

En lo personal no comparto con algunas ideas que ha propuesto Zygmunt Bauman en sus diversas obras. Sin embargo, lo expuesto en el libro ‘¿Para qué sirve realmente un sociólogo?’ expone argumentos que me hicieron replantearme aspectos relacionados a la “ciencia social” que estudio.
            La sociología ha estada marcada por los intereses políticos, sociales y económicos que rodean a la sociedad y al mismo sociólogo a lo largo de la historia. Entre la objetividad y una imaginación –o mirada– sociológica, la forma de ver a los sujetos interactuando y su análisis está rodeado de diversas problemáticas metodológicas y hasta epistémicas. Desde querer posicionarse y parecerse a una “ciencia natural o dura” hasta separarse (a través de la misma academia) de sus sujeto de estudio, la sociología está en constante cambio como el mismo mundo.
            Bauman menciona que un rol fundamental de la sociología es exponer las naturalizaciones sociales incrustadas en el sentido común desde una postura crítica a la percepción de la realidad social. Empezar a dejar de ver todo como nos ha sido dado es un trabajo de deconstrucción continuo, en especial para los que se dedican y estudian en este ámbito, sin embargo, posicionar a un sujeto común que no tiene acercamiento a esta clase de información es un problema real y que sigue perpetuando las dinámicas diarias.
            Por estas mismas razones, el sociólogo Zygmunt propone que la sociología sea un canal para la decisión y camino para la acción, enfrentando lo que afecta a la sociedad. Esto no quiere decir que esta disciplina sea una guía, sino, que es una propuesta para cuestionarse el cómo funcionan las dinámicas sociales, cuestionar y conocer lo que nos rodea a través del conocimiento sociológico. Así, se le puede dar voz y aprendizajes a los sujetos conscientes.
            Finalmente coincido totalmente con la intención de Bauman a guiar a la sociología a la praxis, que no se limite a brindar datos y hacer investigaciones que terminan alejándose de sus sujetos de estudios, los sociólogos deben de reintegrarse a lo humano, salirse de su zona académica privilegiada, donde solo critican sin proponer o intervenir. Al fina la vocación de los sociólogos sería “aportar orientación en un mundo que se reconoce como cambiante (…) observando los cambios y sus consecuencias a la vez que examinando, a través de la investigación sociológica, las estrategias vitales para responder a dichos cambios”. Se necesita una sociología consciente.