Antes y durante la epidemia
Osmar
Alejandro Ruelas Jara
El
mercado Felipe Ángeles es una zona comercial muy importante en toda la ciudad
de Guadalajara. En este lugar muchas personas compran una gran variedad de
productos; frutas, vegetales, productos de limpieza, abarrotes, semillas,
cereales, especias, hongos, etc. (y eso sin mencionar la otra diversidad de
mercancías que venden alrededor del mercado) ya sea para su propio negocio o
para surtir a su negocio.
Personalmente
he estado yendo a este mercado desde hace aproximadamente 6 meses desde que me
mudé por los alrededores, y me parece que es un lugar muy importante, desde su
nivel económico hasta simbólico.
Muchas
personas acuden desde temprano a este lugar para surtirse para preparar sus
desayunos y de una vez para la comida de la tarde. Incluso hay quienes,
aprovechando la cercanía con el mercado, compran sólo lo que prepararán ese
mismo día para garantizar la frescura de sus alimentos.
Nunca
he ido desde muy temprano, pero a lo que me han podido contar dueños de los
locales y demás trabajadores, desde las 4 de la mañana (algunos locales más
temprano o más tarde) llegan los camiones a empezar a descargar las cajas
llenas de comida. Para ese entonces ya hay personas (hombres jóvenes entre
20-40 años) que les ayudan a descargar a cambio de una propina, pues no son
trabajadores como tal de los negocios, pero están en los alrededores en
disposición de ayudar, incluso a la clientela; después como desde las 6 de la
mañana ya están vendiendo, en especial a los que van a surtir para su propio
negocio o su restaurante.
Después
acude la clientela casual que busca alimentarse a sí misma o a su familia. Una
buena parte llega y se va a través del transporte público y casi todo el día se
mantiene el mismo flujo de personas, quizá mientras más tarde el flujo se
reduce. Y así se mantiene hasta las 3 de la tarde aproximadamente cuando ya los
negocios empiezan a guardar sus productos y cerrar sus locales, y en ese
proceso tardan casi hasta las 6 de la tarde, para cuando ya todo el mercado
está cerrado.
Si
ya la interacción era bastante interesante, me intrigó saber cómo sería ahora
con las nuevas medidas contra la pandemia para evitar la propagación del
coronavirus, así que, por esto y por necesidad, he estado yendo al mercado en
estos últimos meses y aquí están mis observaciones.
Antes
incluso de llegar al mercado, se puede ver que los negocios alrededor se
compartan diferente, pues hay muchas personas afuera en fila y distanciadas una
de la otra (excepto e los negocios donde venden productos de limpieza y demás
desinfectantes) Ya una vez llegando al mercado, el acceso está limitado por una
valla y están distribuidas las entradas y salidas de forma específica, y en la
entrada hay una persona que te da gel antibacterial para las manos.
Ya
dentro del mercado, absolutamente todos los locatarios utilizan cubrebocas y
algunos ponen al alcance gel antibacterial, y otros hasta lo venden. Dentro
están policías de tránsito que parece que vigilan que no se acumule fácilmente
la gente y que todos traigan cubrebocas, y aunque la gran mayoría lo tenía,
había algunos que no lo estaba utilizando correctamente.
A lo
que me contaron los locatarios, si hubo una disminución en el flujo de gente,
pero de una forma dividida, es decir, no fue una caída porcentual notoria y de
golpe, sino que ha sido una redistribución paulatina en cuanto a clientes, pues
estos ya no tardan tanto en hacer sus comprar y evitan aglomerarse alrededor de
los puestos. Además, han estado abriendo un poco más tarde y cerrado más temprano
de lo usual, ya sea porque ya no hay tanta clientela o por su propia seguridad.
Los
trabajadores externos (cargadores, diableros) si están sufriendo las
consecuencias de estas medidas porque ya no son tan indispensables como solían;
al llevar un estilo más apresurado y efectivo siempre se podían mantener
ocupados, en cambio ahora se ven menos activos y preocupados, buscando
atentamente quien los pudiera contratar.
Esto
es lo que pude observar del mercado. Como tal no registré un día u hora específica
en el que haya ido y que solamente fuera para observar, pues cada 15 días acudo
para surtir mis alimentos desde antes de la pandemia.
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